domingo, 27 de enero de 2013

A LA ORILLA DE LA CAMA

Dobló su voluntad a la orilla de la cama, con la espalda al cielo y el pecho rozando las sábanas inclinó su rostro sobre la almohada mientras aquella lengua danzaba a lo lejos, en lo profundo de su más oculto ceno. Cerró sus manos tratando de apretar el cielo mientras aquella húmeda poesía se resbalaba y se hundía preparando el momento. Entre suspiros sintió aquel poderoso fuego que le partía las entrañas intentando llegar a sus adentros, sintió el ardor que se mecía abriendo paso entre su cálido sexo mientras recorría los instantes de su cuerpo hasta que no hubo mas barreras y su vientre chocó con las paredes de su pequeño cielo. De apoco se mecía y con cada movimiento el dolor se fue desvaneciendo en puro deseo y ahora con su pecho estremecido y su cara hundida sólo pedía que con fuerza desvistiera sus adentros, arqueó su espalda en un vago intento mientras toda la fuerza arremetía contra su cuerpo. Luego los dedos se anclaron en su vientre y arañaron la piel ardiente en un solo grito tibio que le quemó las entrañas, hasta morir lento sobre las sábanas dos cuerpos anclados en silencio luchando la misma batalla.