domingo, 27 de enero de 2013

ROJO PROMETIDO

"Fue ahí cuando la dama desvistió sus alas al olvido y se entregó a aquel caminante perdido sin motivo y sin razón. Rasgó algo más que sus vestidos y una fiebre que recorrió su espalada como un hilo conspiró contra sus piernas perdiendo el estribo en una noche de pasión. Luego, víctima de su propio impulso desmedido sintió el filo de aquellos ojos confundidos atravesando su vientre con ardor. No hubo suspiros ni gemidos, el silencio la escena consumió, y de apoco aquella fuente de rojo prometido fue encontrando la salida por la herida que se abrió."