domingo, 27 de enero de 2013

MIEDO

Tengo miedo de perderte –dijo-, inmediatamente río pacientemente al notar lo absurdo de lo dicho. No quiero perderte, te repito, - dijo - y entendió en la ausencia de sus labios y sus ojos ya desviados que mucho tiempo atrás había partido. Así, en la languidez de su propia suerte y con la cara empañada de tantos sentimientos sintió el frío de un amor perdido, sintió el dolor de aquel vacío y entendió por fin que aquel ser atrapado en sus suspiros pertenecía a una tierra lejana donde el pasado es olvido. Te amo –dijo- y sus labios se movieron en un suave “te quiero” dolorido y por fin con el silencio en sus manos aceptó que aquel amor yacía marchito.