domingo, 27 de enero de 2013

ROJOS LABIOS

Cerró los ojos, tomó su mano, y en un acto desesperado pidió a aquellos labios rojos encender en fuego sus rojos labios, fue tibio y cálido, como aquellos que antaño le despertaron la sed por besarlos. Tan dulce y doloroso fue tocarlos, tan breve ese instante donde olvidó el pasado, por un momento no hubo miedos ni reclamos, solo aquellos ojos navegando en el contacto de esos finos trazos. Luego sintió el fuerte latigazo, esa realidad marchita donde ya no le pertenecen aquellos labios y con las manos vacías se fue quedando, con la ausencia entre su pecho y el pensamiento hecho estragos, con el dulce anhelo de mojarse una vez más en aquellos labios