martes, 19 de febrero de 2013

RENCORES

La ira le invade, siente la amargura caminando su garganta y ese sabor a venganza emerge tan poderoso queriendo rebozar entre miradas, tanto dolor en calma es veneno que quema las entrañas, poco a poco ennegrece el alma y los sentimientos se tornan tan grises como aquella mañana. Aquellos ojos reflejan el dolor y la desesperanza, la desazón de unos besos manchados por el intruso maldito que no conoce  la vergüenza ni la desolación que causa, pero pobre su pecho porque sobre él también caerá la desgracia, y entonces entenderá que nunca ganó la batalla, también sentirá ese ardor que no se muere con nada. Ahora vuelve su mirada sobre aquellas manos que tanto le llaman, que tanto le incitan a caer en su cama, pero sólo es un juego de sábanas, ilusas caricias y gemidos que no llenan el alma, tanto amor que se perdió por sus sucias palabras, tantos momentos marchitos por un cuerpo que al final se secará como una hoja y sus tersos ojos se quedarán sin nada. Pero corre, ese es el camino que te llama, y mientras recorres la senda que forjaron tu indiferencia y las palabras, olvida que aquel ser alguna vez dijo que te amaba. 

martes, 12 de febrero de 2013

GOZOS


Sintió su corazón acelerado, aquella mano sigilosa se deslizaba por entre su espalda dibujando piruetas, trazos, ese tibio fuego conspirando entre sus piernas. Sintió su corazón acelerado y desarmó todas sus barreras, dejó que aquella mano le recorriera, que se metiera por entre su piel fría de tanta espera, que latieran sus entrañas al vaivén de esa mirada perpleja, esa mirada perdida e indescifrable que le enreda. Entonces aquella mano se apoderó del fuego entre sus piernas, luego sus labios atropellados llegaron frescos a calmar la marea, a beber del vientre dormido y silencioso, ese breve latido escondido ahora hincado por la lengua de sus dedos y tanto gozo. Sí, se movía, su cuerpo se torcía y sus ojos al cielo rebozaron de alegría, el placer le recorría junto al miedo de verse al descubierto mientas ese breve suspiro gritó en silencio que se rendía, que su fuerza derramada yacía como manta sobre aquellos dedos mientras sus piernas  como luz de vela se mecían, no para emprender la huida, sino para aferrase al negro suelo y no levitar de sueños y mentiras, para mantener la cordura al final de la tarde, cuando el cielo se derrame y aquella mano vuelva a ser desconocida, una extraña y ausente, pasajera de esta vida. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

AHI ESTABAS



Sí, ahí estabas, con esa mirada discreta, con el roce de la mano mientras saludabas, ese perfume de tu mirada que me invitaba un café en la mañana, ese dulce dialogo cabalgando mis sentidos a lo más profundo de ese mundo aún desconocido, a ese delicioso abismo sin retorno y sin olvido. Ahí estabas, y nos miramos sin querer nada, pero, cómo juega la mente para conspirar con el alma y atacar la razón que desprevenida pierde la batalla. Ahí estabas, tan lejos, pero de pronto tan cerca de mí una mañana, un suspiro que recorre mi espalda y se derrama por entre las piernas que arden al pensar ese instante en tu cama.

Sí, rodamos por cada montaña y cada planicie y cada pradera de tu cuerpo fue tocada, nudos interminables de piel que se perdían en una sola llama, en ese ardor intenso que quemaba la espalda, en ese fuego lento penetrando la voluntad y la calma hasta llegar al fondo para cerrar los ojos y sentir el cuerpo atravesado por la espada. Luego, cuantas noches repetimos las batallas, donde muchas veces me cediste ese rincón de tu alma, ese pequeño miedo que entre tus piernas se anidaba. Cuanto te quiero, hay cosas que no cambian, y lo digo en silencio para que no llegue el rumor a rosarte en la cara, para que no escuches cuando te extraño y el dolor de verte sintiendo lo que antaño sentías cuando me mirabas.  

Sí, ahí estabas, pero una tarde cualquiera vi como te alejabas, tal vez olvidaste que te amaba, tal vez ya no recordabas, un instante bastó para perder la inspiración de cada palabra, te fuiste y me fui secando como una rama de tanto extrañarte y rodar solo en mi cama, de tanto pensarte y querer obligarte a recorrer nuevamente los pasillos de mi vida apagada, perdido en las páginas de mis propias palabras y cegado por el deseo de una ausencia que vació mi pecho queriéndome arrastrar a la nada. Sí, ahí estabas, y me diste algo que no tenía y así te amé con la intensidad con que escribo cada letra de esta carta mientras aspiro el perfume que quedó anclado entre las entrañas, ese aroma de tu carne tan fresco y tan distante.

Sí, ahí estabas y tal vez no regreses mañana, o tal vez mañana ya no esté esperando que regreses y seamos simplemente un recuerdo de una vida lejana, tal vez no vuelva a sentir tus pieles ni los besos anclados a tus labios que tanto deseaba, tal vez el tiempo sea la marea borrando las huellas de nuestras pisadas, tal vez un día despiertes para regresar donde ya no queda nada, cuando ya no quede nada.

PARA VOS.....

Con palabras nos fuimos desnudando,
Nuestras manos fueron ausentes
Y ni siquiera nos miramos,
Pero descifrando el miso secreto nos fuimos encontrando,
Con los ojos cerrados fui recorriendo cada espacio,
Ese cuerpo ajeno que mis manos no han tocado,
Ese rincón de fuego ahora anhelado,
Cada beso deseado y cada roce ausente esperando ser hallado.

Con palabras nos fuimos desvelando,
La noche nos fue buscando y cubriendo con su manto,
Cómplice de las palabras,
Palabras que fueron encendiendo ese arador por encontrarnos,
Por yacer en la misma cama,
Esta vez con nuestras manos danzando,
Caminando cautivas por las pieles,
Pieles mojadas de tanto fuego y calores extraños,
Lenguas ardiendo y la respiración aumentando.

Con las palabras nos fuimos desnudando,
Hasta quedar quietos,
Adormilados de tanto encanto,
Con las palabras retumbando bien adentro,
Con los cuerpos acalorados,
Una breve noche de sueños esperando ser alcanzados.   



martes, 5 de febrero de 2013

VOY A RENDIRME





Voy a  rendirme, abandono la batalla,
Pero mientras camino recogiendo las cenizas de este amor del alma
Me permitiré las últimas lágrimas,
Un último suspiro abandonando aquello a lo que tanto me aferraba.
Le digo adiós a la esperanza,
Renuncio a las promesas que entre paredes me inventaba,
Dejo este camino porque al final no conduce a nada.

Voy a rendirme, abandono la batalla,
Con el dolor que estas palabras encarnan,
Con las carnes destrozadas y la mirada baja,
Doy la retirada por que con el corazón abierto te he gritado lo que mi esencia entraña pero  sólo he encontrado el silencio de tus palabras,
Tus labios quietos y una mirada desviada.

Voy a rendirme, abandono la batalla,
Renuncio a los recuerdos de tantas veladas,
Me hago libre y te doy la libertad de esta jaula,
Aquella tan anhelada,
Te libero de mi pecho donde con tanto anhelo te encerraba,
Así ya no escucharás el sonido de mis lágrimas,
Esta urgencia de rodar entre tus ganas.

Voy a rendirme, no me queda nada.


lunes, 4 de febrero de 2013

TE EXTRAÑE


Te extrañé, pero ya lo sabes,
Te mire ausente en mi ventana esperando que llames,
Te busque por entre los recuerdos de una voz callada,
Pero sólo apareciste distante en mis sueños abandonando mi cama.

Cuantas veces caeré ante la misma mirada,
Cuantas veces despertaré resistiendo la verdad en mi cara
Para seguir derramando lágrimas,
Qué triste despertar esta mañana.

Te extrañé, ya lo sabes,
Pero mis palabras se pierden en el aire
Cada sus piro y cada grito hacen que te separes,
Cada vez más distante.

Cuantas veces cederé ante el beso,
Ese tibio fierro que tanto me arde,
Cuantas veces suplicaré ser besado
Con los besos manchados de otros labios.

Te extrañé, ya lo sabes,
Así también podré olvidarte,
Porque entre tanta ausencia
Mataré el deseo de amarte.