miércoles, 3 de abril de 2013

A veces


A veces te olvido, 
de vez en cuando ya no te recuerdo 
y no me importa que te hayas ido, 
de vez en cuando los demonios en que existo me atormentan 
y no me dan alivio. 

Casi un año recorrido, 
lágrimas en el piso por donde quiera que miro, 
angustias y desesperaciones con el tiempo han cedido, 
otras permanecen incólumes,
al abrigo de una esperanza que me mantiene en vilo. 

Cuanto tiempo ha de esperar el transeúnte cautivo, 
cuantas pisadas en la arena
para que se desvanezca la primera marca de mares y suspiros. 

Estas arañando las paredes y no me dejas partir hacia el olvido,  
me buscas en silencio 
y por entre paredes que no descifro por tanto martirio, 
no entiendo lo que quieres 
pero de seguro no es estar conmigo.

Entonces te pregunto amor mío, 
porque vuelves y me retienes en este doloroso idilio,
si mientras nos quitamos la ropa 
los dos sabemos que ya somos dos desconocidos.