miércoles, 24 de abril de 2013

DIALOGOS


Camina, deja atas las heridas, aquellas marcas en la piel que te lastiman son el recuerdo de esa vida que jamás volverá a ser la misma, camina, no te quedes atrás donde todo se olvida, al frente está la verdadera alegría, aquel mundo incierto que te golpea el rostro con su fresca brisa, que te abre los brazos para que entres en su cálida bienvenida. Camina, tus pisadas cada vez más fuertes dejarán el peso de tu antigua suerte y serán tan livianas como tu nueva vida.

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Es tan fácil cuando lo vez desde el otro lado de la orilla, mis pisadas son tan profundas que me hallo estancado en la arena de mis recuerdos y mis negros días, encuentras la luz por que no es tu alma la que se halla adolorida, pero ya no puedo caminar por la ruta que me muestras porque mi cuerpo está marchito y lleno de heridas, cada palabra y cada mirada entre puertas son un puñal que me sangra la vida. Aquí me quedo, hasta tragar la última gota de esta amarga melodía, una soledad tan profunda que dormita mis ganas de recorrer la senda prometida.