viernes, 19 de abril de 2013

EL PERFUME DE TUS MANOS


No me he arrancado el perfume de tus manos, por muchos cuerpos que he besado tus labios siguen quemándome en deseo de besarlos, mil tropiezos he dado y entre cuerpos ocultos me he refugiado tratando de encontrar lo que tú has hallado. Pero me he cansado de buscarlo,  me he llenado de errores  y recuerdos amargos, la rabia me inunda de vez en cuando y la tristeza se hace grande al chocar entre sábanas con la espalda de aquellos seres extraños. Que vacío tan grande me has dejado, ¿Acaso me dijiste como llenarlo?. Así, con el aroma de tu sexo entre las manos me voy doblando hasta ese infinito desmedido donde abrir los ojos me resulta tan pesado, donde el sabor de la ausencia, aunque pasajero, no es tan fácil de tragarlo. No me he arrancado el perfume de tus manos y entre los sonidos de la música voy tratando de recordarlo, de saciar cada espacio hasta yacer de tanto anhelo evocado, de tantos besos y caricias dibujando mis costados, de tu esbelta espalda y nuestros brazos enlazados. Ya la música ha terminado y he bebido la última gota entre mis manos, sigo aquí, tan solitario.