miércoles, 29 de mayo de 2013

AMARGO

Amargo, sabor en su boca tan repentino y frio,
Ausencias y negras coincidencias en un mundo perdido,
Tan oscuro es el silencio, vació y lleno de miedos,
Lejanos horizontes de un gélido gemido.

Amargo, como los besos,
Esos trazos fríos, tibios por momentos,
Distancias inconclusas esperando tiempos,
Nuevas historias para arrancarse el pasado del pecho.

Amargo, con sangre entre sonrisas pintadas de tormento,
Con la impotencia de olvidar los encuentros,
Una renuncia pausada por el hilo de sentimientos
Un viento muerto de tanto esperar  lo que no ha vuelto.

Amargo, como un domingo de llanto y una noche sin cielo,
Como aquella despedida que se quedó en intentos,
Tantas veces partiendo entre senderos,
Promesas fallidas por tanto miedo.

Amargo, como su pecho
Ardor inclemente y un alma sin sueños,
Marchita por tanta ausencia y desprecio,
Amargo, como el veneno entre su sexo.

Amargo, lo dicho y lo hecho,
Añorando el día en que desaparezca la herida,
El hueco en el corazón sincero,
Amargo, aunque siga queriendo,
Solo es cuestión de tiempo.








jueves, 23 de mayo de 2013

COMPLEXIONES


Complicado es el pasado cuando vuelve como ola salvaje para arrebatarnos la calma de unos días tranquilos a la orilla de la cama. Tantas noches con las lágrimas rozando las ventanas y el sueño  despavorido esperando una llamada que finalmente nunca aparece y sólo atormenta nuestra alma. Esperamos pacientemente el momento en que el olvido haga el trabajo que los sentidos se niegan a realizar por temor o por martirio,  mientras vamos aprendiendo que aun cuando fuimos llamados  únicos y maravillosos con el tiempo aquellos ojos nos demuestran con enojo que no somos más que un cuerpo desgastado, ordinario y tedioso. Es el final detestado pero una realidad sin negros mantos ni oscuros reflejos, ahí es cuando caminas por el umbral de la puerta sin recuerdos ni sentimientos, cargando una derrota sobre hombros, tan pesada como la fatídica llamada en que pronunciaron esas palabras donde dijeron casi sin ganas que todo terminaba. Que duras las cruzadas para olvidar a quien tanto se  entraña, a quien se lleva en el alma con toda la pasión, por que el pasado como montaña enfurecida nos vierte los recuerdos, todos encima, evocando aquellas noches donde no hubo más que amor. 

domingo, 19 de mayo de 2013

CAE LLUVIA

Afuera cae la lluvia, seguramente lavará mi alma y mientras caminas entre sombras donde ya no te persigo, nos alejaremos tanto que ya no nos tropezaremos en el mismo camino. Cae lluvia, lava los sentimientos de este corazón partido, por entre las grietas de este amor en que aún sobrevivo cierra los dolores que me aquejan mientras creo estar vivo. No es sano este viaje que hemos emprendido y aunque no me arrepiento de haberme perdido contigo, quisiera marcharme, si es que entiendes lo que digo. Afuera cae lluvia, pero mientras escribo ya se ha ido, no queda ni una gota para liberarme de este idilio, nunca será suficiente la tormenta si finalmente no lo decido.

ENTRE PUERTAS CERRADAS


Una noche entre puertas cerradas, con la luz apagada y el reflejo de sus cuerpos rozando el cielo y la cama, se desnudaron para volver a ver sus pieles transpirando en batallas. De pie junto a las sábanas se besaron hasta enrojecer sus palabras y las manos traviesas les despojaron de la armadura pesada que por mucho tiempo les mantuvo a raya. Sin más armas que las de su propia desnudez y miradas se fueron enredando en ovillo de lenguas y brazas que quemaban sus rostros y cada parte de la habitación que les encerraba. Luego, de rodillas en la cama aquella alma que tanto le anhelaba sintió el fuego ardiendo en sus entrañas y soportando el dolor que al inicio le causaba fue cediendo el rincón prohibido que aquel amor de antaño tanto reclamaba. Con fuerza arremetía mientras las piernas colapsaban y los puños sujetando la cama se fueron liberando hasta aquel sexo ardiente donde los dedos anclados de ires y venires  frotaban magias prohibidas y placeres evocados de noches lejanas.  Con la espada atravesaba la carne de aquellas ganas y luego de empuñar el arma una y otra vez, fue liberada en fuego y alas, su cielo enrojecido fue sangrando por la espalda mientras su rostro se hundía entre las sábanas. Fue una noche entre paredes cerradas y con su sexo completamente vencido tomó la daga que le apuñalaba y atravesó su cuerpo de un éxtasis que no recordaba, un maná tan tibio y blando que entre ruegos suplicaba que la noche no terminara, que las cuatro paredes  se cerraran en un recuerdo de una gala dorada donde el cuerpo cautivo jamás se alejara. Una sola noche bastó para recordar porque le amaba, para arder en intensidad de un deseo que no se pronuncia en palabras, una noche entre puertas cerradas, donde no existen frases exactas, donde le faltan secretos para contar la batalla que libró sobre la cama, una noche, entre puertas cerradas.

PREMIO WORLDMAKERS DE ESCRITURA



PREMIO WORLDMAKERS DE ESCRITURA




UN NUEVO REGALO DE MAITE SEGURA

MI QUERIDA MAITE, ESTE PREMIO LO TOMARE COMO UN REGALO DE CUMPLEAÑOS. MUCHAS GRACIAS POR CONCEDERME ESTE PRIVILEGIO. Y EL HECHO DE QUE SOLO SEAN TRES PERSONAS LO HACE MUCHO MAS ESPECIAL.... GRACIAS POR TENERME EN CUENTA.

BUENO, AUNQUE SON TRES ESCRITORES A LOS QUE HAY QUE PREMIAR, POR AHORA QUIERO DARLE ESTE PREMIO A ALGUIEN QUE SIEMPRE ESTA COMPARTIENDO SUS ESCRITOS:

Juan Jerónimo González Malmierca




jueves, 16 de mayo de 2013

Entre sueños, dormido, escribo estas palabras

Se quedó con el pecho atorado de aquel beso rogado que mojó más que los labios dormidos y causó un temblor en las piernas que dominó el ardor entre el vientre y la espalda donde un pequeño suspiro detuvo en camino el blanco destino que ya se aproximaba. Torció los estribos y de rodillas al piso intentó controlar el gemido donde un silencio entre gritos hizo gala. Sus piernas cruzadas y la ausencia de una noche imaginada le fueron sacando sonrisas pintadas mientras planea cruzadas para anclarse al cuerpo que penetra sus entrañas. Se imagina el pecho desvestido y la espalda dorada recostada en las sábanas mientras mil lenguas le bañan de lujuria y deseo, de repente la piel se separa en tibias mareas por el temblor que sacude ese rincón que se aclama, oscuro silencio donde se hunden  los ojos perplejos mientras los labios recorren el secreto que entre sus piernas se halla. No dice nada, y un breve suspiro de su boca se escapa con el tibio reflejo de su otro vientre que le cobija en la cama.

miércoles, 15 de mayo de 2013

HE LUCHADO

He luchado, contra las palabras, contra aquella voz desesperada que no se calla y retumba en los adentros de un cuerpo que sigue siendo el templo para el silencio tus miradas. Nos miramos a la cara y nuestras miradas se cruzaron entre un café tan amargo como la nostalgia de una amistad que oculta al ser que ama. Quise decirte que te extrañaba, tal vez ya no importe porque al final no fui yo quien dijo que se marchaba, pero entre olvidos y rencores, entre sentimientos revolcados en la cama y que arrebatan el sueño con la pesadilla de tu piel desnuda y tan lejana, pretendí alejarme sabiendo que te amaba, esclavo del recuerdo el tiempo no pudo liberar a mi alma. Entonces fui manchando el papel con nuevas lágrimas como la última salida mientras me preguntaba cuanto más me doblegaba y en nombre de lo que decidí llamar “amor” fui descubriendo falsas calmas y lágrimas verdaderas rozando mi cara. No supe decir NO cuando más lo necesitaba, ahora el peso de esta angustia es puñal en mi garganta, amante de un delirio que me consume en llamas.

NOS TOCAMOS


Nos tocamos, sentimos el beso helado que poco a poco nos fue calentando, las manos jugaron y rodando se fueron dispersando por entre cada espacio del cuerpo añorado, tan rápidas para alcanzar lo anhelado, tan firme el deseo que entre labios y dedos se fue  derramando de una fiebre intensa que nos iba quemando el rostro por descubrir el pecado. Los ojos ocultos en la puerta espiando y el terror de una voz susurrando nos fueron indiferentes ante el calor que nos iba abrazando, pero con el corazón acelerado y casi consumiendo los cuerpos a bocados nos fuimos separando por aquel transeúnte descuidado. Aun traigo el fuego rozando mis labios y en la imaginación aquella promesa de tu rincón más anhelado, tu cuerpo doblado entre luces tenues con lenguas danzando mientras la tibieza del ceno profundo va cediendo al impulso de este cuerpo por yacer a tu costado. Con los puños apretados ver tu rostro doblegado en la maraña de sábanas y ese gesto dolorido con el que finalmente te vas entregando. 

viernes, 3 de mayo de 2013

NOSTALGIA


Me abandonan los sentidos, en el abismo retorcido de mi mente no concibo un instante más sin tus suspiros, no entiendes el dolor que me mantiene vivo, me sangra el pecho de tanto sentimiento reprimido y en las noches ya no encuentro alivio cuando mi mayor deseo era caer dormido. Este fuego está acabando conmigo, estamos tan lejos pero me mantengo cerca para hallar los vestigios de lo que pudo haber sido y mientras las lágrimas van haciendo su recorrido me siento tan pequeño y tan vacío. Estoy cansado de este juego tan sufrido, pero es el veneno que me mantiene en este mundo donde ya no estoy contigo y mientras sonríes a los ojos de un pasajero entrometido deseo partir a la lejanía donde me halle oculto de ti y las migajas de un amor desvanecido. Me abandonan los sentidos, pero con la última gota de cordura en medio de esta tormenta de malos entendidos comprendo y siento que es hora del alivio, levantar el ancla del puerto del olvido porque la espera sólo conduce a ese silencio amargo donde no hay consuelo, tan sólo una oscura tristeza sin sentido. Renuncio a las palabras, a escribir los lamentos de un corazón herido, firmo esta despedida para cerrar las heridas que me dejó aquel domingo y en la serenidad de una noche cualquiera abrir los ojos al infinito.

jueves, 2 de mayo de 2013

EN ESE MAR


En ese mar de angustias y sentimientos reprimidos, en ese oscuro valle de lejanos recorridos donde el amor es tan esquivo y distante, solo queda resignarse a un momento donde todo lo vivido se esparce entre recuerdos, entre senderos divididos que jamás vuelven a cruzarse por el mismo camino. Con el pecho retorcido y las entrañas hechas ovillo, va pasando el tiempo entre suspiros añorando aquello que de los dedos se fue desmoronando por tanto amor o por descuido, al final nunca entiendes los motivos. Tanto dolor en el alma, como un diluvio va barriendo las sensaciones de alivio, y esos días donde un saludo brilla entre pasillos no es más que el consuelo a instantes gloriosos antaño compartidos, ilusiones confusas para un corazón arañado de  besos marchitos. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

MARTINA

Sólo mira por la ventana, con cara de ángel caído y la imaginación apabullada recorre el laberinto inerte de sus voces calladas donde pretende encontrarse con aquel pasado liviano que le regocija su alma. Martina tuerce sus manos y recita unas cuantas palabras – me queda todo y ya no me queda nada - , entonces el mundo se levanta y de a poco en colores se baña.

Su casa esquinera es modesta y un poco arrebatada, ruidosa por sí y por nada, pero con el mayor esmero de una dama Martina se levanta para acomodar lo poco que en la vida la acompaña, trebejos de antaño que parecen haber sobrevivido a mil batallas, negada a desprenderse de ellos pues cada uno cuenta una historia lejana, son los gritos de su memoria que la anclan al mismísimo suelo de esta tierra, que par su ser, es amarga. Empieza la diaria jornada, largas caminatas, no por gusto, sino por el peso en sus espaldas, aquella carga de preocupaciones que sólo aquejan a los que nacen desprotegidos y sin gracia, alimentarse, vestirse y otras cuantas banalidades que persiguen la mente humana.

Recorre las tiendas, - carnes, verduras, enlatados y de más para la semana- Martina se apresura a agarrar lo que puede y hace falta, no hay paso a la espera, otros la acompañan, tropieza con amigos que nunca dicen nada, todos callados y sumidos en un mundo que espanta, borroso y perdido en vapores de hiervas extrañas, soplos de amarillo trastorno que ennegrecen el alma. Martina recuerda que de aquella niña ya no queda sombra que a su lado vaya, la que jugaba con muñecas y se reía a carcajadas, de sonrisa impecable y sueños de hadas, la doctora, la enfermera, la ejecutiva agraciada, todo entre sus dedos se escurrió el día de la desgracia.

Era el 18 de mayo de un año perdido, los niños reían y el aire olía a ese verde espeso que conquista los rincones de los cuerpos adormecidos en la mañana, todo sol, toda ternura, se agitaba el día con los vapores del alba hasta que llegaron los que no se nombran, por terror o por presagiar desgracia. Era cientos y todos mataban, de repente sus manos gritaban tan fuerte que ensordecían al alma y los cuerpos caían anclados al suelo de pinceladas carmesí bajo el cielo gélido de tanta sombra y pena derramada.

Era como una peste, nada en pie quedaba, a hurtadillas los ojos incrédulos desde los escondites miraban, entonces cayó la lluvia como venda salvaje para cobijar aquellos instantes y hacer de su dolor no haber sido, recuerda Martina mientras las lágrimas se escapan de esos ojos negros y hundidos entre su cara.

Comienza el desfile por la montaña, con la vida desgarrada se arrastran por la vereda buscando tierras lejanas para esconder el amargo de sus días, pero cada paso es una sombra pesada, dejar lo vivido y empezar en la nada, buscar otra selva y encontrar una ya no tan verde como la añorada, la triste y desolada ciudad embriagada en su propia desgracia acoge a aquellos perdidos que sólo ocupan un lugar más en la calzada. Martina observa la inmensidad de aquello que no conocí y menos imaginaba, paredes enormes que se comen el cielo de una sola bocanada y ese ruido ensordecedor que nunca se calla.

Cae el sol y el día muere en el ocaso, el alba besa las mejillas de Martina y se levanta con la cara pintada por las sábanas, al abrir sus ojos cree ver su casa, un leve recuerdo aún la acompaña, pero la realidad le golpea y entiende que de aquello ya no quedó nada, que ahora vive en la esquina de una calle, es desplazada y además ignorada, por unos y por otros, por todos y por nada, que ha hecho Martina para ser invisible a los ojos del alba, no mucho, pero aun así es una voz callada, que gritaba pero todos corren para que se pierda en la nada, para no tener que ver la cara de aquella niña lejana, su hambre, tristeza y la ausencia de ganas.

Sí Martina, ya no tienes casa, es la esquina de una calle lejana, donde suplicas por una moneda que para otros no vale nada, sólo este cielo te acompaña, aun así una sonrisa se te escapa, es el recuerdo, ese que te alimenta el alma, entonces te sumerges en ese sopor en el que no sientes más que la lluvia resbalando en tu cara, te transportas a una tierra lejana donde tu voz se escucha, donde no eres ignorada. Martina se ha ido ¿Acaso no aprendiste nada?