jueves, 16 de mayo de 2013

Entre sueños, dormido, escribo estas palabras

Se quedó con el pecho atorado de aquel beso rogado que mojó más que los labios dormidos y causó un temblor en las piernas que dominó el ardor entre el vientre y la espalda donde un pequeño suspiro detuvo en camino el blanco destino que ya se aproximaba. Torció los estribos y de rodillas al piso intentó controlar el gemido donde un silencio entre gritos hizo gala. Sus piernas cruzadas y la ausencia de una noche imaginada le fueron sacando sonrisas pintadas mientras planea cruzadas para anclarse al cuerpo que penetra sus entrañas. Se imagina el pecho desvestido y la espalda dorada recostada en las sábanas mientras mil lenguas le bañan de lujuria y deseo, de repente la piel se separa en tibias mareas por el temblor que sacude ese rincón que se aclama, oscuro silencio donde se hunden  los ojos perplejos mientras los labios recorren el secreto que entre sus piernas se halla. No dice nada, y un breve suspiro de su boca se escapa con el tibio reflejo de su otro vientre que le cobija en la cama.