jueves, 4 de julio de 2013

JUEVES

Golpeó su rostro y no pudo mirarlo. Un recuerdo tan amargo se le fue filtrando y el pasado fue pisada fuerte volviendo a vivir lo que había olvidado. Con el pecho encogido el corazón fue palpitando, tan fuerte que las heridas de antaño fueron sangrando, vestigios del dolor causado, señales confusas de que su alma anidó en silencio lo que la mente quiso enterrado. Que corazón tan terco, cómo es que no has sanado?, acaso el olvido no te toca y las paredes de lo que fue un día te siguen atormentando?. Que difícil renunciar a lo amado y mientras las memorias hacen eco al sonido de una lágrima resbalando, los suspiros son el testamento de que nada ha cambiado, le sigue amando y lo pronuncia una y otra vez  para seguir recordando, aunque es amargo el anhelo no puede evitarlo y después de ese trago aliñado con memorias de antaño, se recuesta cautivo a contemplar su llanto, no uno triste, sino ese de extrañarle tanto.