miércoles, 3 de julio de 2013

MIERCOLES

Aquello tan seguro que tuviste entre las manos, se escapó como el humo y tus ojos no lo notaron, suave brisa brotando desde un pecho sangrado fue alejando aquel ser  tan amado,  cuantas veces las súplicas se volcaron en rechazos, cuantas lágrimas brotando hacia aquel suelo sucio y descarado, ¿Valió la pena haber llorado? Caíste en lo profundo de un mundo tan lejano, ese  sin retorno y de oscuros acabados, donde suplicando y suplicando te fuiste derrumbando en silencios y amargos cantos. Fue una noche aunque ya no quieras recordarlo, despertaste entre charcos brotando de un corazón hecho pedazos, sentiste el ardor entre tu pecho quebrado que no cesaba de pensar en lo que le había golpeado, sí, te dolió tanto y con las palabras en la garganta te fuiste quedando, se consumieron en silencios de oscuros cantos porque muchas veces los intentos se volvieron rechazos, esos que te fueron apabullando de amargas emociones y un presente pesado. Quisiste conservar el tiempo, pero ya se te había escapado, ¿cómo se detiene el ave que siempre ha volado?, se fue sin dejar sus pasos y seguramente te seguiré recordando con las cicatrices que no se han borrado, prueba de ese pasado ausente que sigo anhelando.