martes, 3 de septiembre de 2013

Diversos

Se apaga la luz en un silencio profundo donde los ojos cerrados se ocultan ante el misterio de nuestros sueños. Tan dormidos estamos que no recordamos lo que en algún despertar vivimos, esa mañana con la fresca ventana y la luz rozando la cara dormida de tantas caricias nocturnas que se fueron ocultando ante miradas ajenas al pasar horas y horas sobre el frío de aquel cielo descubierto. Cuantos besos nos dimos y nos prometimos mientras ignoramos ese futuro incierto, ese camino que sin darnos cuenta fuimos transitando sin mas maletas que las del mismo olvido, siempre fue exquisito ese hermoso recorrido, ese espeso nudo de mansos sentimientos.

Luego nos miramos sorprendidos sin saber las palabras que explicaran aquel suceso, desbordados en sentidos nos hallamos por fin despiertos, cuantas lágrimas por lo que no tiene reverso, por luchar contra el destino con la armadura de una piel al descubierto, desnuda y sin mas escudos que el mismo cuerpo. Luego nos fuimos mintiendo, disfrazamos las palabras para no seguirnos hiriendo, para olvidar ese pasado tan negro y abrazarnos a un futuro que ni siquiera conocemos. Hicimos el intento, llegamos a este punto donde nada sabemos, donde nos miramos pero no nos vemos, donde no decimos lo que en realidad queremos mientras nos enredamos en nuevos sucesos, nuevos amaneceres al abrigo de esa soledad que nos contempla con su propio hielo, esperando un nuevo encuentro, que las cosas aunque no sean como antes, vuelvan a serlo.