viernes, 20 de septiembre de 2013

RÍOS PROFUNDOS

Ríos profundos que cruzan el alma, espacios donde la piel aún sangra se van juntando en memorias que se creían lejanas, cómo duele la ausencia cuando todavía se extraña, que difícil despegarse de la vida que se creía amada y aunque que ya no ruedan las lágrimas en mejillas solitarias, la sal que fue derramada aún permanece rozando los labios de ese amargo que no se endulza con ajenas miradas. Tantos besos vacíos queriendo entrar en la cama, aquellos que seguramente en aquel ser se encarnan sin remordimientos ni pausas. Ríos profundos que cruzan el alma, fronteras absurdas yacen entre caricias apagadas, palabras discretas para no abrir ventanas en una compañía que a veces resulta un tanto vana. Ríos que sangran de miles palabras y ninguna se quedó graba, distancias cercanas pero solitarias y mientras nos embriagamos de excesos en la cama seguimos tan heridos como esa noche enlutada.