viernes, 6 de diciembre de 2013

SIN ROPA

Con ropa somos dos desconocidos, al amparo de nuestros vestidos somos totalmente extraños e irreconocidos, los ojos ven hasta donde queremos ser vistos, somos misterio y sentimientos comprimidos, todo latiendo en el pecho esperando un alivio.  Entonces, cuando nos quitamos la ropa nos hacemos ovillo, somos tan reales y vivos, no hay secretos para devorarnos entre suspiros, nos transformamos en ese animal que alimentamos con caricias y besos escondidos. Desnudos de prejuicios nos entregamos en olvido, a esa piel ardiente en que apretamos los puños y a la par gemimos. Sí, nos hallamos desvestidos, porque con ropa no somos los mismos, sin esas ataduras volvemos hasta los rincones conocidos, donde no hay nada oculto porque sabemos los caminos, donde el vientre se hace fuego en dos cuerpos poseídos, porque sin ropa es cuando realmente estamos vivos.