viernes, 28 de febrero de 2014

LA PROMESA

Nos desnudamos, cada palabra y con cada abrazo,
Fue un beso prolongado, 
Un tibio pecho deseado brotando en labios mojados,
Cada roce de la mano fue un fuerte latigazo, 
Un despertar de deseos apresados, 
de manantiales y reflejos de dos cuerpos enlazados. 

Con la piel hecha un solo lazo nos fuimos enredando, 
Sin reparos nos tocamos y encontramos lugares que no habíamos imaginado,
Lenguas en brazas se fueron avivando
ardiendo entre senos con los ojos serrados, 
Abriendo caminos pausados de un tiempo lejano,  
Bebiendo las mieles que fueron brotando.

Nos hallamos sin remordimientos ni pasado,
Ajenos a ese mundo de máscaras 
porque liberamos la bestia que nos conduce hasta ese rincón 
donde nos vamos devorando, 
Donde la timidez hace su entrada pero la vamos alejando 
porque luego somos salvajes de un sexo deseado, 
De cada mordida y cada arañazo en que el alma nos va abandonando, 
Una y otra vez hasta dejarnos agotados, 
Hasta desaparecer la imagen en un espejo empañado, 
Allí, donde nos queda el retrato, 
Donde no nos olvidamos y permanecemos presentes hasta ese nuevo ocaso,  

La promesa en que siempre nos iremos encontrando.