jueves, 20 de noviembre de 2014

NOS QUISIMOS

Nos quisimos, sé que lo hicimos, por algún tiempo no existía más mundo que el de nosotros mismos, esa fiebre del amor en sus inicios, ese aroma que nos persiguió durante gran parte de nuestro camino, tal vez hasta el cansancio, hasta agotar todo lo que vivimos. No habían más ojos, ni otras carnes,  todo se resumía a nuestras manos en un mismo nido, a un beso desprevenido y tibio, donde el más simple roce nos conducía al idilio de nuestro destino: - Sin buscarnos nos habíamos conocido-.  

Y allí estábamos, mirándonos sin ningún motivo, perplejos en la emoción de un pecho henchido y huyendo de la noche para no terminar de irnos, para seguir allí, tan presentes al abrigo de la madrugada que nos sorprendía con sigilo.  El mundo era chico para todo aquello que sentimos, vivimos tanto como pudimos y nos atragantamos de cada momento hasta  la saciedad, que antaño no tuvimos.  

Al final nos despedimos, con la certeza de habernos querido y la impotencia de continuar manteniendo en el pecho las promesas que dijimos. Lloramos, porque en los retazos de lo que habíamos construido quisimos prolongar el reflejo de lo que ya estaba marchito. Pero  entonces entendimos, el mismo destino que nos trajo tanto regocijo, nos daba la espalda anunciando que aquel fatídico diciembre era el final que nunca nos habíamos prometido  y con la garganta atravesada por la flecha de un adiós desprevenido, marchamos ausentes, como si nunca nos hubiéramos conocido.

martes, 18 de noviembre de 2014

NINGUNO HA PERDIDO

En realidad ninguno ha perdido,
Porque de habernos pertenecido seriamos un contrato
Y no un sentimiento vivido.

Tú por tu lado y yo por el mío,
Al final de cuentas nunca vinimos por el mismo camino,
Llegamos de dos rincones completamente desconocidos,
Cada uno con su historia y sendos recorridos,

Nos juntamos para contarnos aquello que ignorábamos
O que simplemente nunca concebimos,
Nos tocamos y enredamos hasta enseñarnos lo que habíamos aprendido,  

Así nos confundimos; y pensamos que éramos una misma pieza en el destino,
Olvidamos que somos individuo,  
Que nacimos separados y que estamos destinados para muchos desafíos,
Nuevos amores que completen el recorrido,
Donde vamos y volvemos, unas veces con el corazón roto,
Otras siendo el verdugo más temido.

Me sumé al olvido; y con la verdad de tu corazón henchido por aquel desconocido,  me desangré en mares prolongando un final tan dolorido,
La amistosa retirada se volcó en una batalla sin sentido,
Porque no entendía las palabras
Y el corazón desmoronado es terco e impulsivo.

Sí, olvidé que eras tan libre como el mismo viento en que vinimos,
Pero al final de cuentas ninguno ha perdido.
Después de la tormenta encontramos  equilibrio,
Y lamento que no haya sido tan sencillo.

Ahora, respiro tranquilo,
Te extraño desde esta distancia que hemos construido,
Pero no entre lágrimas o tristeza porque no hemos perdido,
Tú en tu camino, yo por el mío,

Al final de cuentas nos trajeron por el mismo destino.

jueves, 13 de noviembre de 2014

NOS ROMPIMOS

Nos rompimos hasta el cansancio, yo con mi llanto,
Tú con tu ausentismo vano.
Del pasado no quedó el más mínimo pedazo,
Somos los retazos de lo que fuimos rescatando,
Los trozos de un recuerdo vago donde intentamos encontrarnos.

Seguimos para no desangrarnos,
Palpitando a cada paso y con cada rose de los labios,
Buscando los motivos para no abandonar lo que empezamos,
Rasguñando las entrañas para recordar lo que acordamos.

Nos rompimos hasta el cansancio,
De tantos remordimientos y lugares extraños,
De ires y venires que nos fueron alejando,
Tropezando entre abismos de los cuales no pudimos rescatarnos.

Al final, cansados y con el corazón en los labios, nos fuimos olvidando,
Después de tanto empeño, todo fue en vano,
Nuestro ciclo había terminado; y con el llanto brotando me fui resignando,
No pudimos enderezar lo que dañamos, debíamos partir, para no
terminarnos odiando.

Nos rompimos,  ¿Aún me sigues recordando?.

Como podrás ver, yo, ya te he olvidado, aunque el corazón grite lo contrario.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El beso en despedida

Dame el beso en despedida, devuélveme  el aroma de tu partida hasta el rincón donde cedimos al instinto, el destino de nuestras vidas. Una dura deuda pagaría, porque el corazón roto mil veces  sangraría y un día, desde su pequeño trono, me observaría cargando las lágrimas que antaño recorrieron sus mejillas. Pero juro en tinta y por la sangre mía, que aquel pequeño beso fue tan inocente como la existencia misma,  que el querer se empeñaría y los que fueron extraños se conocerían. Luego la noticia opacaría aquel manojo de caricias y es aquí donde la culpa se hace toda mía, porque con la mirada decidida dije que ya no importaría, que aquella vida me era tan indiferente, como el dolor en que ardería.   Pero con todo lo que aquello encarnaría, nuevamente te diría, devuélveme el beso, porque con él en mis manos otras tantas veces te lo entregaría, qué sentido tiene el querer si no se amansa la amargura que en su sangre palpita, donde el final es inevitable porque así es la vida, sin negar la esencia de ese pecho que palpita, y aunque estemos lejos y tan fríos como la muerte misma, siempre fuiste mi más bella osadía. Y puede que rías y a la par yo te siga, pero sabiendo que eres libre, más libre yo sería y aunque antaño no lo sabía, con el tiempo sin querer se nos dio la despedida-