viernes, 24 de abril de 2015

Con las manos temblorosas

Corría por las venas y entre manos estremecidas el corazón se transportaba a velocidades angustiosas por un pecho que se quedaba chico para el henchido palpitar. Con un beso tembloroso dio inicio la locura y sin más remedio que dar rienda suelta a la arriesgada aventura, se lanzaron por la borda de aquel desmedido acontecer. Siguieron desvistiendo desventuras y con lo justo ante la premura, los cuerpos se hicieron tan juntos hasta desaparecer en la penumbra de los gemidos que murieron sin nacer. La puerta se movía y los sonidos arremetían amenazando los suspiros de pasión, pero ninguna traba alcanzaría, para dar caída a la fiebre que nacía, entre dos cuerpos escondidos en un inesperado rincón, siempre con las manos temblorosas, escribiendo las historias del misterio acabado de yacer