lunes, 20 de julio de 2015

Issabel

Bajo este oscuro pasillo la soledad refleja la angustia de mi calma. Issabel, estas lineas manchadas de tristeza expresan la fuerza de mi descontrol. Desde mi ventana tu ventana observo y en las curvas de tus pechos descanso mi cabeza sin que tu cuerpo note mi furor. Querida mía, tu inmortalidad me ha hecho preso y ahora cuando mas te quería, decidiste que era hora de partir; pero de tu boca no salió la despedida y una mañana de enero desperté para saber que no regresarías, que mis escritos no contestarías y que aquí en la vaguedad de mis días me quedaría esperando la respuesta de tan repentino parecer.

Hoy nada se y mañana espero poco, los vientos lejanos ninguna noticia han traído, lo que me empuja al abismo de dudas que separa mi razón. Issabel, un adiós me bastaría, de tus labios o tu pluma, la llave que libere la cadena de un dolor que se quedó.