lunes, 9 de noviembre de 2015

Cuentando un cuento

La deseaba, sin conocerla las ganas de tenerla encarnaban una fuerza desmesurada, día y noche entre mis memorias se escudaba creciendo las ansias por caer entre sus garras. Sentir su calor, porque tibia la imaginaba, de un dulzor en la boca tan tierno como la mañana, tan delicada entre mis dedos que movería cielos y montañas para que no se quebrara, para que llegara intacta entre mis labios y mi boca y me besara de su aroma derramado sobre mis esperanzas. Toda entera la proyectaba, sin saber cómo era en mi mente tenía el cuerpo de mil diosas lejanas, pero de repente tan cerca para poder tocarla; una única oportunidad que palpitaba entre cada bocanada de aire y un pecho dolorido por la angustia de fracasar en la cruzada, que aquel día no llegara y tantas ilusiones se fueran entre el agua. Luego de ese largo recorrido, una eternidad en la bastedad de un camino incierto, cayó la noche en que seríamos uno entre tanto universo, encogidos a ese instante de los dos, con el brillo entre los ojos y una sonrisa desbaratada de tanta gloria y alivio porque ahí estabas, tenía yo 10 años y sí, ahí estabas, finalmente serías mía…….., ¡¡¡¡¡mi primera pizza hawaiana!!!!.  


(A las memorias de un niño de 10 años – Cuentando cuentos J)