jueves, 28 de enero de 2016

LOS PENSAMIENTOS

Por qué me acosan estos pensamientos, en qué lugar del pecho nacen porque es allí donde los siento y me van ahogando en las noches de un insomnio que no puedo seguir sosteniendo. El vino es tan amargo y los días tan dispersos, sostengo mis pasos tratando de hacer livianos los intentos pero me atropella esta incertidumbre en la que me termino yendo. Sigo buscando el veneno, una gota para aliviar el dolor y seguir muriendo entre arrepentimientos, deseos, memorias y encuentros.

Mientras tanto me embriago en alucinaciones, como un desahuciado en el desierto, abandonado en las arenas de sus propios remordimientos rogando por un alivio a tanto desespero, ahogándose en delirios de un amor que se fue perdiendo entre sombras y palabras de aliento, desparramando la identidad de lo que alguna vez fue tan hermoso como el mismo cielo en que divago mientras bebo un trago de este amargo que se arrastra por el pecho. Entonces me vienen estos sueños donde nada pasa y la reconciliación es el maná que me abraza y me arrebata sonrisas ilusionadas, como si el regocijo solo existiera entre tus ojos y las brasas de tus manos que intensamente me sujetan para no caer en las desesperanzas. 

El tiempo pasa y me pregunto cuándo llegará la mañana, donde estará la calma y el valor para dejar atrás este sentimiento, aceptar lo que no acepto y entender lo que no entiendo