domingo, 1 de mayo de 2016

No te culpo

No te culpo por ese amor tan duradero, 
por encima de las heridas y las crueles palabras. 
No te culpo por esa mirada en sentimiento cada vez que recuerdas su cara, 
cada vez que vuelves sobre sus manos dominando tus ganas. 

Sé que tienes el anhelo, 
que te sangra cada recuerdo pero no puedes dejar de respirar el aroma de su cama. 
Allí estás, sin dominio de ningún sentimiento, 
divagando entre sombras que brotan de tus lágrimas. 
Pero no te culpo, puedo entender ese ardor que no ven aquellos que te llenan de palabras, 
intentando consolarte para que renuncies a quien te dio la espalda. 
No es tan sencillo como imaginaban, 
he calzado tus zapatos y fui de aquellos que alentaron con palabras, 
ahora entiendo el amargo de un amor que se agota, 
ese último beso que se arroja a la batalla. 
No te culpo, es la sed en que despiertas y la noche en que te atas, 
cada ausencia, cada fantasma, 
tomamos lo que nos queda y aguantamos hasta la mañana, 
sabiendo que del otro lado nadie nos recuerda y no somos más que el olvido que clama. 

Te entiendo, y ahora de tu lado te digo que le seguirás extrañando, 
pero para tu consuelo no será con el mismo entusiasmo, 
acabarás por olvidar aquello que tanto quisiste y juraste no dejar de lado, 
te tomará unos cuantos tragos y unas noches en blanco, 
ciertas lágrimas y rabietas maldiciendo lo que tanto amabas. 
Te quedarás con algunos recuerdos, 
pero un nuevo beso terminará por borrar el sentimiento que los había perfumado. 
Naufragarás en melancolías cada tanto, aquellas que se irán esfumando tras sus ausentes pasos. 
No te miento, es un camino cansado, 
siempre pensando que has fracasado porque su voz retumba en el pasado, 
porque tu piel palpita con cada recuerdo que se va quemando. 

Pero siempre recuerda, ya te ha olvidado 
y sonríe a los besos de otros labios, 
no existes en sus ojos porque otros ojos le han mirado; 
el amor profesado sólo queda entre tus manos, 
respira hondo y decide cuando empezar a aceptarlo.