martes, 15 de noviembre de 2016

El Silencio Y Sus Milagros

The Ancient Book
Noviembre 15 de 2016


El Silencio Y Sus Milagros
Una sed insaciable 

Un profundo desamor crece en las entrañas del desolado, una ausencia alimentada por la angustia de una eternidad en la penumbra de las noches calladas, que observan sin ser miradas porque cargan mantos invisibles de indiferencia, de absurda incoherencia ante el dolor de unos ojos apagados. Las palabras son pesadas y las risas fluyen carcomiendo la confianza, todo se termina abandonado, aniquilado en la sentencia de otros labios, de otras manos, de unos abrazos que no fueron liberados y murieron lentamente al abrigo de una noche fría, enjuagados en llanto.   Entonces van empañando los papeles con sus garabatos, alegrías y fracasos, amores y desengaños, un vómito de emociones constreñidas que no han cicatrizado y que se creen libres de andarnos torturando, pálidas, desteñidas, pero con la fuerza necesaria para amargarnos el rato.  

Pero llega el silencio, un arrullo al desesperado, pradera indescifrada de milagros que apaciguan el sabor amargo de una batalla desgastada; consolando, observando sin decir nada pero lleno de amor entre los párpados. Ese es el secreteo, un vacío mudo en el pecho que revolotea, que evoca memorias pausadas de una historia no lejana y una dulce melodía que se extiende en la muralla de pensamientos y fantasmas.


Si querida mía, soy el desolado, pero entre silencios y milagros me voy acostumbrando, ese es mi pecado, te abandono entre recuerdos que se fueron olvidando, ríos que fluyen y se llevan esperanzas de mis manos. No he pedido el beso de este alivio, simplemente me ha llegado arrebatando sin cansancio los pilares que me mantienen aferrado, me renuncia sin preguntas, sin haberme consultado porque su juicio es mas certero y ya no compra las maromas en que me vivo consolando.